Venta de bragas usadas, una tendencia que rompe moldes

En los últimos años la compra y venta de bragas usadas se ha convertido en una nueva tendencia que está rompiendo moldes entre todo tipo de personas. El fenómeno, que se originó en Japón décadas atrás, ha terminado llamando la atención de mujeres y hombres del mundo entero. En la actualidad España se ha convertido en foco de interés de este mercado que está permitiendo que mujeres de todas las edades obtengan una nueva forma de ingresos a través de la venta de su ropa interior

El término sobre el que se asienta la venta de bragas usadas es la palabra japonesa “burusera”. No obstante, hay que decir que este término es más complejo de lo que se puede considerar la venta de esta prenda, dado que en Japón engloba la comercialización de un compendio de elementos femeninos usados que se encuentran liderados por el uniforme de colegiala al completo. Es cierto que en el país del sol naciente se ha llegado a ver alguna máquina expendedora de bragas usadas, pero hay más mito y leyenda que realidad en todo ello. Lo que sí existen son comercios oscuros y de difícil acceso en los que las mujeres venden estas prendas aportando fotos suyas que aportan valor a la posterior adquisición de la ropa interior por parte de los fetichistas.

Curiosamente, la llegada de la compra y venta de bragas usadas a España se ha realizado bajo un perfil muy distinto al que tiene en Japón, donde está visto como un tema tabú que no es aceptado bien entre quienes no sienten pasión por coleccionar ropa interior usada de mujeres. Esto ha permitido que mujeres jóvenes y mayores, de distintas medidas y estilos, comiencen a vender sus prendas por precios que pueden ir desde los 20 hasta los 80 euros. La valoración de la prenda dependerá del estado de la misma, vendiéndose mejor aquellas con un olor más intenso o incluso con la presencia de flujos que denoten el uso de las mismas.

Para las mujeres que han comenzado a vender bragas usadas pensando en coleccionistas y fetichistas a los que les encanta olerlas, tenerlas y posteriormente frotarse con ellas, esta es una forma muy sencilla de ganar dinero. Solo tienen que usar las prendas durante unos días sin quitárselas, dejar su olor impregnado en las mismas y, si quieren que el valor aumente, masturbarse dejando los flujos del resultado pegados a la ropa interior. Eso hace que los fetichistas de las bragas usadas enloquezcan pensando en la oportunidad de tenerlas en sus manos.